miércoles, 13 de noviembre de 2013

Cuerdas

Nada más allá que el profundo desahogo que necesito a la una de la mañana víspera de mi examen de latín, escribo con el único consuelo de que alguien, en algún lado del planeta , me entiende. 

¿Habéis sido alguna vez víctimas de un insomnio horrible con la mayor duda de vuestra vida?

La cuestión está abierta a cuatro posibilidades. Sólo hay una correcta y sólo una podrá guiarme hasta lo que siempre he soñado, y siempre soñaré. Pero no sé que hacer.Tengo miedo y no es por el examen, por la presentación del viernes... es por eso, por eso que hace que lata mi corazón. El rasgueo, el arco o el martillo. Todos están en el aire. Ojalá supiera que hacer. Todo sería mucho más fácil si tuviera siete años y las campanas de colores me guiarían.


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