Querida tú:
Soy el yo que está dentro de ti , ese que a pesar de todas las cosas que pasan en tu vida, sigue ahí. ¿Creías que te habías librado de mí eh? Siempre estaré internamente a tu lado aunque tu , osea yo, crea que ha perdido todo lo que es. Aunque creas que paso de tu vida y estoy en otra dimension paralela a la tuya , estoy 24h , fulltime pegada a ti. Ni si quiera tu controladora madre es así , comparada con ella , yo (osea tú, digo yo pero que eres tu...¡Ya hemos discutido sobre eso!) soy una maldita bruja controladora.
A veces puedo ver más allá de lo que tu ves y sé más de lo que te gustaría que supiera por tanto tengo que decirte demasiadas cosas , tantas que incluso el poder de la palabra queda reducido a polvos y escombros.
¿Quién eres?
¿Qué importa? Simplemente sé.
¿Que dirán?
¿Qué mas te da a ti? Hagas lo que hagas , decidas lo que decidas nunca te arrepientas de lo que eres , de lo que haces y sobre todo de lo que piensen por ello. Que digan lo que quieran.
¿Que ha pasado contigo (conmigo) y dónde esta atada?
Estas ahí , solo tienes que pegarte un carpetazo con la carpeta de los koalas y volver a peinarte. Verás qué fácil. Nada se borra , nada cambia. Después de peinarte cierra los ojos, respira y sabrás como terminar el proceso de reconocimiento a una misma.
¿Y el miedo paralizador... ?
Mi querido amante , el miedo. Nos necesitamos más el uno al otro más de lo que crees. La imaginación se nutre de dos cosas , de los sueños y de los miedos , y la vida está llena de ambos. El elemento que nos domina es el que termina formando parte de nuestro ser más que el otro , que aunque está , no preside , pero necesita del sueño para existir y viceversa. No hay uno sin el otro. Depende de ti equilibrar una balanza , dejar soñar o volverte paranoica y cobarde.
¿Y las murallas, por qué siguen ahí...?
A esa pregunta , solo hay una respuesta , y sólo tu tienes el poder de cambiarlo todo.
...
Querida tú.
Querida yo.
Me marcho otra vez al letargo de ti.
De mi.
Ya soy demasiado mayor. Demasiado vieja. Me sumiré en este letargo para consumirme y desaparecer entre llamaradas y cenizas. Te veré a finales de diciembre, cuando tu seas un cisne y yo vuelva a ser ese brillante fénix rojo que es capaz de cargar con todos los pesos del alma.
PD: No te desesperes. Todo se consigue.
Un saludo cordial.
Tú , yo, nosotras.
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